Anoche tuve un sueño apocalíptico.
En mi sueño habían países que desaparecían bajo el fuego y otros bajo el agua, otros simplemente se hundían de modo casi instantáneo sin dejar rastro alguno de lo que en algún momento fueron.
Vi olas llevarse personas, casas, edificios y ciudades enteras. Vi terremotos que consumían lo que alguna vez apareció en nuestro mapa y volcanes enojados escupiendo fuego y quemando todo a su alrededor.
Luego de visionarias horas apocalípticas, vi gente llegando a donde actualmente vivo, la gran mayoría llorando la pérdida de sus seres queridos y atormentados sin saber qué hacer o donde ir. Había caos, tristeza y desolación por doquier.
Me pregunté por qué habíamos tenido que llegar a esto como humanidad, por qué nuestra madre Tierra debía llevarse a tantas personas, a tantos lugares hermosos…
Siento que una vez cada un par de años, siglos o tal vez milenios, la Tierra decide que es momento de limpiar, de crear un nuevo lugar, en este caso un nuevo mundo, más evolucionado y consciente.
Podrán tomar estas visiones soñolientas como una locura o como una proyección personal de mi ser. Lo cierto es que, después de anoche, hubo un cambio en mí, en la forma de ver las catástrofes que nos esperan. No creo que nadie esté listo para lo que vamos a vivir, sin embargo este breve anticipo de lo que será, marcó en mí un antes y un después.
Honro mi camino y el de todos en evolución consciente en esta Tierra.

DOY GRACIAS :)

Aunque el camino
no esté sembrado de rosas,
el viento sople en contra,
o mi corazón sea el blanco
de dardos y me duela,
doy gracias.

Gracias por haber vivido,
por vivir, por estar viva,
por lo que tuve, por lo que tengo,
por todo lo que amé,
por quienes me amaron.

Doy gracias a la vida
con sus penas, tragedias,
sus gozos y oscuridades.

Vivir es lo que importa,
vivir vale la pena,
aunque haya que andar cuesta arriba
con todo el dolor a cuestas.

Con todo y por todo lo vivido,
doy gracias!

(Juana María Herce)