Anoche tuve un sueño apocalíptico.
En mi sueño habían países que desaparecían bajo el fuego y otros bajo el agua, otros simplemente se hundían de modo casi instantáneo sin dejar rastro alguno de lo que en algún momento fueron.
Vi olas llevarse personas, casas, edificios y ciudades enteras. Vi terremotos que consumían lo que alguna vez apareció en nuestro mapa y volcanes enojados escupiendo fuego y quemando todo a su alrededor.
Luego de visionarias horas apocalípticas, vi gente llegando a donde actualmente vivo, la gran mayoría llorando la pérdida de sus seres queridos y atormentados sin saber qué hacer o donde ir. Había caos, tristeza y desolación por doquier.
Me pregunté por qué habíamos tenido que llegar a esto como humanidad, por qué nuestra madre Tierra debía llevarse a tantas personas, a tantos lugares hermosos…
Siento que una vez cada un par de años, siglos o tal vez milenios, la Tierra decide que es momento de limpiar, de crear un nuevo lugar, en este caso un nuevo mundo, más evolucionado y consciente.
Podrán tomar estas visiones soñolientas como una locura o como una proyección personal de mi ser. Lo cierto es que, después de anoche, hubo un cambio en mí, en la forma de ver las catástrofes que nos esperan. No creo que nadie esté listo para lo que vamos a vivir, sin embargo este breve anticipo de lo que será, marcó en mí un antes y un después.
Honro mi camino y el de todos en evolución consciente en esta Tierra.

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